La mejor manera de gestionar el sueldo o los ingresos de una persona siempre dependerá de sus objetivos financieros y de su situación personal. Sin embargo, aquí te presento algunos consejos generales que pueden ayudar a gestionar mejor el dinero:
Priorizar los gastos, una vez que se tenga un presupuesto, se debe priorizar los gastos según su importancia. Es importante asegurarse de cubrir los gastos básicos como el alquiler, la alimentación, la luz, el agua, etc.
Establecer metas de ahorro, una parte del presupuesto se debería destinar al ahorro. Es importante establecer metas de ahorro a corto, mediano y largo plazo y ajustar el presupuesto en consecuencia.
Controlar los gastos superfluos, se deben identificar los gastos superfluos y evitarlos en la medida de lo posible. Esto no significa renunciar al ocio o a los caprichos, sino ser conscientes de lo que realmente se necesita y gastar el dinero en consecuencia.
Invertir en función de los objetivos, si se desea invertir, es importante hacerlo en función de los objetivos y el perfil de riesgo de cada persona. Antes de invertir, es importante informarse y asesorarse para tomar decisiones informadas.
Entonces, esto mismo lo podríamos representar con porcentajes para hacerlo más claro, es decir, repartir los ingresos o el sueldo que tengamos en 3 categorías. Lo que se destinaría a cada categoría dependerá de la situación financiera y los objetivos de cada persona. Sin embargo, aquí te presento una guía general de los porcentajes que se pueden considerar:
Ahorro: se recomienda que una parte del ingreso o sueldo se destine al ahorro. El porcentaje dependerá de los objetivos financieros de cada persona. Como mínimo, se recomienda ahorrar al menos un 20% del ingreso o sueldo.
Inversión: el porcentaje que se destina a la inversión dependerá de los objetivos y el perfil de riesgo de cada persona. Como regla general, se recomienda destinar entre un 10% y un 30% del ingreso o sueldo a la inversión.
Es importante tener en cuenta que estos porcentajes son solo una guía y que cada persona debe adaptarlos a su situación financiera y objetivos personales. Además, es importante ajustar los porcentajes regularmente en función de los cambios en la situación financiera y los objetivos.

